A las diez de la noche la enfermera entró con la cena. Nos hizo salir a Jordi y a mi mientras le hacían la cura a Mario.
Jordi era un encanto. Ahora entendia de donde le venia la belleza a Mario, de su hermano. Jordi era un chico alto, muy alto. Tenía el pelo castaño claro, como Mario y unos ojos azules. Solia vestir muy bien, y encima, era muy cariñoso.
- - Mi hermano tiene muy buen gusto.
- -Jajaj gracias.
- -No, de verdad. Te lo dijo en serio. Eres muy guapa
- -Buenoo… no es para tanto. Tu también eres muy guapo… -Le dije mirando al suelo un poco avergonzada.
- -Dime la verdad. Me estas mintiendo. Mirame a los ojos y dímelo.
- -Oye… yo…-titubé nerviosa.
- -¡No! ¡Mirame! ¿No te atreves? ¡Venga,mírame! – Me agarró la cara y la subió bruscamente hasta que nos quedamos mirándonos a pocos centímetros.
- - Dímelo.
- -Ee..rees… muuuy guu..apo
- Estuvimos aproximadamente 10 segundos mirándonos hasta que me soltó la cara y sin poder hacer nada me quedé allí, plantada como un árbol.
- -Oye, lo siento. Es que no controlo mis impulsos.
- -No te preocupes… No pasa nada… - Dije bajando la vista incomoda
- -Lo siento, tengo que irme. Adiós. - Me dio un beso en la mejilla y se marchó.Yo me quedé inmóvil. Esperando a que la enfermera salga y a volver a estar cerca de Mario.
CONTINUARA...
CONTINUARA...



